viernes, 24 de diciembre de 2010

Navidad en St. Thomas


Ya estamos en una marina, cerquita del aeropuerto, para poder esperar a Sophia que llega hoy de tarde. Pasamos dos días anclados en la bahía de Charlotte Amalie, con mucho viento y preocupados con que el ancla aguantara pero no tuvimos problemas. El único drama fue que me caí al agua cuando me iba a subir al dinghy, con el teléfono en el bolsillo y lo ahogué. Juan me ayudó a meterme en el dinghy, con muy poca elegancia, pero subí. Por suerte no precisé llorar la muerte del teléfono porque Sophia me trae otro, sino estaría desconsolada porque con el blackberry tengo e-mail en cualquier lugar aunque no tenga wi-fi.
Para esta noche voy a cocinar una paella modestita y mañana nos vamos a pasear. El 30 de noche volvemos a esta marina pues Sophia se vuelve el 31 temprano y nos va a dejar muy tristes pero felices de haberla tenido por unos días.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Fajardo y chau Puerto Rico

 Mi amiga Idette venía a unirse a nosotros aquí en Puerto Rico o Dominicana pero tuvieron varios problemas en el barco y resolvieron no seguir viaje. Yo tenía esperanza que al llegar ella que siguiera con el blog en inglés y yo lo hacía en español. Pero como no vinieron la verdad es que seguí escribiendo en inglés porque más o menos todos algo chamullan de inglés. La inversa no es verdadera. Por eso el blog en inglés está bastante actualizado (http://farawaybound.blogspot.com)
Después de dos semanas en Cap Cana, bastante descansadas, finalmente conseguimos cruzar el canal de la Mona y llegar a Puerto Rico. Tres horas de horror y once tranquilas. El barco andaba lento. Los meses que estuvo parado en Dominicana fueron perfectos para que crecieran una enorme cantidad de moluscos. Juan se tiró al agua tanto en agostos como ahora para limpiar la hélice y lo que pudo del casco pero al poco tiempo crecieron de nuevo. Así que cuando llegamos a Fajardo, ya en la costa este, mirando las islas vírgenes (y se ven), lo sacamos del agua, lo rasqueteamos y Juan lo pintó de nuevo con la pintura repelente. Todo corriendo porque estábamos muy incómodos en tierra. Llovía y era un lodazal. Además Juan quería pasar su cumpleaños en el agua y lo logró. Hoy salimos a hacer compras de supermercado porque de aquí en adelante todo va a ser carísimo y en muchos casos escaso. En cuanto el tiempo mejore nos vamos. Según los pronósticos el domingo parece que estará bien. Vamos a ir a Culebra que es la isla que nos queda más cerca. El 24 tenemos que estar en St. Thomas porque llega Sophia. Pero estamos ya muy cerquita. También se ve desde aquí.

sábado, 4 de diciembre de 2010

mañana....

Juan vuelve a eso de las dos hoy y nos empezamos a aprontar para salir mañana. Todo indica que va a estar bien así que espero que la próxima edición sea de Puerto Rico.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Todavía esperando

La antena de GPS llegó y funciona, pero alguna conexión todavía está suelta porque dos por tres pierde la posición. Subimos las velas, Juan retocó el varniz mientras yo lucho contra las hormiguitas que nos invadieron, por ahora ganan las hormigas. "Como ninguém é de ferro", después de trabajar nos vaos a la playa o a la piscina o a la jacuzzi, pero a pesar de lo paradísiaco del paisaje, ya nos queremos mover. Los pronósticos del tiempo no son claros, puede ser el miércoles, puede ser el viernes. Lo que no queremos es salir y encontrarnos con que las condiciones están mucho peor de lo que esperábamos y pasarnos 10 o 12 horas sufriendo. Por otro lado dar la vuelta y volver es medio complicado porque para poder salir hay que pasar por todo un proceso burocrático, que al volver hay que repetir. Ya lo hicimos la última vez y no nos da ganas de repetirlo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Esperando que amaine el viento y bajen las olas

Esta es una tentativa de mantener también el blog en español. No sé si lograré mantener ambos pero talvez cuando mi amiga Idette y su marido se encuentren con nosotros, como ella ya lo está escribiendo en inglés yo seguiré con la versión en español.  Veremos.
La verdad es que según los pronósticos esto tiene para largo. Hay un frente de viento fuerte que viene del norte que se nos pegó y no tenemos como salir. Tenemos que cruzar el estrecho de la Mona para llegar a Puerto Rico, donde se ahogan todos los balseros. Ya de por sí es traicionero así que hay de tratar de cruzarlo en las mejores condiciones posibles.
La marina donde estamos, Cap Cana, en Punta Cana cerca del aeropuerto, es superior (y la tenemos paga hasta abril). Todo el complejo es lindísimo y además está completamente vacío. Juan y yo caminamos de mañana por la playa solo. Las piscinas son largas todo a lo largo de la playa, también vacías. Así que es todo para nosotros. El gimnasio está abierto y ya lo inauguramos y anoche Juan descubrió que tenemos cable, y claro internet buena y gratis. Que más podemos pedir? En cuanto a la carabela, como siempre tiene algunos problemitas. El fondo y la hélice llenos de algas y corales, pero Juan se tiró al agua ayer y hoy (con el compresor de aire que nos prestaron en la marina) y consiguió raspar una buena parte. Según él falta mucho. Lo peor fueron los electrónicos. Juan se pasó ocho horas seguidas conectando y reconectando cablecitos, mientras desfilaba todo su vocabulario de palabrotas, sin resultado. Al final después de haber hablado con Gerardo y Leo (su socio) le dieron las instrucciones para conectar el GPS directo al computador (chart plotter) y descubrimos que el problema es la antena del GPS. Como aquí en La Romana hay un amigo uruguayo de Gerardo a quien Juan conoce, por su intermedio conseguimos que nos enviara una antena y Gerardo después le manda otra. En teoría la antena llega hoy a las cinco lo que nos va a permitir verificar si de hecho era eso.
Mientras esperamos siempre hay millones de cosas para hacer, ninguna fundamental pero aseguran que el tiempo pase con rapidez (repasar el barniz por ejemplo) - por lo menos para Juan. Yo con un librito en la playa espero lo que sea necesario y no me agito, al contrario. Pero a Juan ya lo conocen, las hormigas no lo dejan estar quieto. Por eso él sigue flaquito y yo...