lunes, 29 de noviembre de 2010
Todavía esperando
La antena de GPS llegó y funciona, pero alguna conexión todavía está suelta porque dos por tres pierde la posición. Subimos las velas, Juan retocó el varniz mientras yo lucho contra las hormiguitas que nos invadieron, por ahora ganan las hormigas. "Como ninguém é de ferro", después de trabajar nos vaos a la playa o a la piscina o a la jacuzzi, pero a pesar de lo paradísiaco del paisaje, ya nos queremos mover. Los pronósticos del tiempo no son claros, puede ser el miércoles, puede ser el viernes. Lo que no queremos es salir y encontrarnos con que las condiciones están mucho peor de lo que esperábamos y pasarnos 10 o 12 horas sufriendo. Por otro lado dar la vuelta y volver es medio complicado porque para poder salir hay que pasar por todo un proceso burocrático, que al volver hay que repetir. Ya lo hicimos la última vez y no nos da ganas de repetirlo.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Esperando que amaine el viento y bajen las olas
Esta es una tentativa de mantener también el blog en español. No sé si lograré mantener ambos pero talvez cuando mi amiga Idette y su marido se encuentren con nosotros, como ella ya lo está escribiendo en inglés yo seguiré con la versión en español. Veremos.
La verdad es que según los pronósticos esto tiene para largo. Hay un frente de viento fuerte que viene del norte que se nos pegó y no tenemos como salir. Tenemos que cruzar el estrecho de la Mona para llegar a Puerto Rico, donde se ahogan todos los balseros. Ya de por sí es traicionero así que hay de tratar de cruzarlo en las mejores condiciones posibles.
La marina donde estamos, Cap Cana, en Punta Cana cerca del aeropuerto, es superior (y la tenemos paga hasta abril). Todo el complejo es lindísimo y además está completamente vacío. Juan y yo caminamos de mañana por la playa solo. Las piscinas son largas todo a lo largo de la playa, también vacías. Así que es todo para nosotros. El gimnasio está abierto y ya lo inauguramos y anoche Juan descubrió que tenemos cable, y claro internet buena y gratis. Que más podemos pedir? En cuanto a la carabela, como siempre tiene algunos problemitas. El fondo y la hélice llenos de algas y corales, pero Juan se tiró al agua ayer y hoy (con el compresor de aire que nos prestaron en la marina) y consiguió raspar una buena parte. Según él falta mucho. Lo peor fueron los electrónicos. Juan se pasó ocho horas seguidas conectando y reconectando cablecitos, mientras desfilaba todo su vocabulario de palabrotas, sin resultado. Al final después de haber hablado con Gerardo y Leo (su socio) le dieron las instrucciones para conectar el GPS directo al computador (chart plotter) y descubrimos que el problema es la antena del GPS. Como aquí en La Romana hay un amigo uruguayo de Gerardo a quien Juan conoce, por su intermedio conseguimos que nos enviara una antena y Gerardo después le manda otra. En teoría la antena llega hoy a las cinco lo que nos va a permitir verificar si de hecho era eso.
Mientras esperamos siempre hay millones de cosas para hacer, ninguna fundamental pero aseguran que el tiempo pase con rapidez (repasar el barniz por ejemplo) - por lo menos para Juan. Yo con un librito en la playa espero lo que sea necesario y no me agito, al contrario. Pero a Juan ya lo conocen, las hormigas no lo dejan estar quieto. Por eso él sigue flaquito y yo...
La verdad es que según los pronósticos esto tiene para largo. Hay un frente de viento fuerte que viene del norte que se nos pegó y no tenemos como salir. Tenemos que cruzar el estrecho de la Mona para llegar a Puerto Rico, donde se ahogan todos los balseros. Ya de por sí es traicionero así que hay de tratar de cruzarlo en las mejores condiciones posibles.
La marina donde estamos, Cap Cana, en Punta Cana cerca del aeropuerto, es superior (y la tenemos paga hasta abril). Todo el complejo es lindísimo y además está completamente vacío. Juan y yo caminamos de mañana por la playa solo. Las piscinas son largas todo a lo largo de la playa, también vacías. Así que es todo para nosotros. El gimnasio está abierto y ya lo inauguramos y anoche Juan descubrió que tenemos cable, y claro internet buena y gratis. Que más podemos pedir? En cuanto a la carabela, como siempre tiene algunos problemitas. El fondo y la hélice llenos de algas y corales, pero Juan se tiró al agua ayer y hoy (con el compresor de aire que nos prestaron en la marina) y consiguió raspar una buena parte. Según él falta mucho. Lo peor fueron los electrónicos. Juan se pasó ocho horas seguidas conectando y reconectando cablecitos, mientras desfilaba todo su vocabulario de palabrotas, sin resultado. Al final después de haber hablado con Gerardo y Leo (su socio) le dieron las instrucciones para conectar el GPS directo al computador (chart plotter) y descubrimos que el problema es la antena del GPS. Como aquí en La Romana hay un amigo uruguayo de Gerardo a quien Juan conoce, por su intermedio conseguimos que nos enviara una antena y Gerardo después le manda otra. En teoría la antena llega hoy a las cinco lo que nos va a permitir verificar si de hecho era eso.
Mientras esperamos siempre hay millones de cosas para hacer, ninguna fundamental pero aseguran que el tiempo pase con rapidez (repasar el barniz por ejemplo) - por lo menos para Juan. Yo con un librito en la playa espero lo que sea necesario y no me agito, al contrario. Pero a Juan ya lo conocen, las hormigas no lo dejan estar quieto. Por eso él sigue flaquito y yo...
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